lunes, 14 de diciembre de 2009

Los procesos de aprendizaje son las actividades que realizan los estudiantes para conseguir el logro de los objetivos educativos que pretenden. Constituyen una actividad individual, aunque se desarrolla en un contexto social y cultural, que se produce a través de un proceso de interiorización en el que cada estudiante concilia los nuevos conocimientos en sus estructuras cognitivas previas. La construcción del conocimiento tiene pues dos vertientes: una vertiente personal y otra social.
Concepciones

Leyes, propuestas...
La perspectiva conductista. Desde la perspectiva conductista, formulada por B.F.Skinner hacia mediados del siglo XX y que arranca de los estudios psicológicos de Pavlov sobre condicionamiento y de los trabajos de Thorndike sobre el refuerzo, intenta explicar el aprendizaje a partir de unas leyes y mecanismos comunes para todos los individuos.

-Condicionamiento operante. Formación de reflejos condicionados mediante mecanismos de estímulo-respuesta-refuerzo: las acciones que obtienen un refuerzo positivo tienden a ser repetidas.
-Ensayo y error con refuerzos y repetición.
-Asociacionismo: los conocimientos se elaboran estableciendo asociaciones entre los estímulos que se captan. Memorización mecánica.
-Enseñanza programada. Resulta especialmente eficaz cuando los contenidos están muy estructurados y secuenciados y se precisa un aprendizaje memorístico. Su eficacia es menor para la comprensión de procesos complejos y la resolución de problemas no convencionales.



Teoría del procesamiento de la información. La teoría del procesamiento de la información, influida por los estudios cibernéticos de los años cincuenta y sesenta, presenta una explicación sobre los procesos internos que se producen durante el aprendizaje. Sus planteamientos básicos, en líneas generales, son ampliamente aceptados. Considera las siguientes fases principales:

-Captación y filtro de la información a partir de las sensaciones y percepciones obtenidas al interactuar con el medio.
-Almacenamiento momentáneo en los registros sensoriales y entrada en la memoria a corto plazo, donde, si se mantiene la actividad mental centrada en esta información, se realiza un reconocimiento y codificación conceptual.
-Organización y almacenamiento definitivo en la memoria a largo plazo, donde el conocimiento se organiza en forma de redes. Desde aquí la información podrá ser recuperada cuando sea necesario.



Aprendizaje por descubrimiento. La perspectiva del aprendizaje por descubrimiento, desarrollada por J. Bruner, atribuye una gran importancia a la actividad directa de los estudiantes sobre la realidad.

- Experimentación directa sobre la realidad, aplicación práctica de los conocimientos y su transferencia a diversas situaciones.
-Aprendizaje por penetración comprensiva. El alumno experimentando descubre y comprende lo que es relevante, las estructuras.
- Práctica de la inducción: de lo concreto a lo abstracto, de los hechos a las teorías.
-Utilización de estrategias heurísticas, pensamiento divergente.
-Currículo en espiral: revisión y ampliación periódica de los conocimientos adquiridos.



Aprendizaje significativo (D. Ausubel, J. Novak) postula que el aprendizaje debe ser significativo, no memorístico, y para ello los nuevos conocimientos deben relacionarse con los saberes previos que posea el aprendiz. Frente al aprendizaje por descubrimiento de Bruner, defiende el aprendizaje por recepción donde el profesor estructura los contenidos y las actividades a realizar para que los conocimientos sean significativos para los estudiantes.

-Condiciones para el aprendizaje:... significabilidad lógica (se puede relacionar con conocimientos previos)... significabilidad psicológica (adecuación al desarrollo del alumno)... actitud activa y motivación.
-Relación de los nuevos conocimientos con los saberes previos. La mente es como una red proposicional donde aprender es establecer relaciones semánticas.
-Utilización de organizadores previos que faciliten la activación de los conocimientos previos relacionados con los aprendizajes que se quieren realizar.
-Diferenciación-reconciliación integradora que genera una memorización comprensiva.
-Funcionalidad de los aprendizajes, que tengan interés, se vean útiles.



Psicología cognitivista. El cognitivismo (Merrill, Gagné...), basado en las teorías del procesamiento de la información y recogiendo también algunas ideas conductistas (refuerzo, análisis de tareas) y del aprendizaje significativo, aparece en la década de los sesenta y pretende dar una explicación más detallada de los procesos de aprendizaje, distingue:

-El aprendizaje es un proceso activo. El cerebro es un procesador paralelo, capaz de tratar con múltiples estímulos. El aprendizaje tiene lugar con una combinación de fisiología y emociones. El desafío estimula el aprendizaje, mientras que el miedo lo retrae.
-Condiciones internas que intervienen en el proceso: motivación, captación y comprensión, adquisición, retención.
Posteriormente cuando se haga una pregunta al estudiante se activarán las fases: recuerdo, generalización o aplicación (si es el caso) y ejecución (al dar la respuesta, que si es acertada dará lugar a un refuerzo)
-Condiciones externas: son las circunstancias que rodean los actos didácticos y que el profesor procurará que favorezcan al máximo los aprendizajes.



Constructivismo. J. Piaget, en sus estudios sobre epistemología genética, en los que determina las principales fases en el desarrollo cognitivo de los niños, elaboró un modelo explicativo del desarrollo de la inteligencia y del aprendizaje en general a partir de la consideración de la adaptación de los individuos al medio.

-Considera tres estadios de desarrollo cognitivo universales: sensorio-motor, estadio de las operaciones concretas y estadio de las operaciones formales. En todos ellos la actividad es un factor importante para el desarrollo de la inteligencia.
-Construcción del propio conocimiento mediante la interacción constante con el medio. Lo que se puede aprender en cada momento depende de la propia capacidad cognitiva, de los conocimientos previos y de las interacciones que se pueden establecer con el medio. En cualquier caso, los estudiantes comprenden mejor cuando están envueltos en tareas y temas que cautivan su atención.
-Reconstrucción de los esquemas de conocimiento. El desarrollo y el aprendizaje se produce a partir de la secuencia: equilibrio - desequilibrio – reequilibrio (que supone una adaptación y la construcción de nuevos esquemas de conocimiento).
Aprender no significa ni reemplazar un punto de vista (el incorrecto) por otro (el correcto), ni simplemente acumular nuevo conocimiento sobre el viejo, sino más bien transformar el conocimiento. Esta transformación, a su vez, ocurre a través del pensamiento activo y original del aprendiz. Así pues, la educación constructivista implica la experimentación y la resolución de problemas y considera que los errores no son antitéticos del aprendizaje sino más bien la base del mismo.

El aprendizaje es algo tan trivial

El aprendizaje y el desarrollo de las competencias
Es muy complicado integrar todos los elementos para lograr relacionar las competencias con el aprendizaje situado y el significativo, no obstante las bases que a continuación selecciona son la pauta para iniciarse en la enseñanza _ aprendizaje donde se analice la importancia de la planeación del trabajo docente, así como los demás aspectos permite movilizar nuestros esquemas con respecto a como percibimos nuestra labor docente y se de el inicio de la adaptación y transformación realmente como facilitadotes del conocimiento.

Planear nuestro trabajo docente orientándolo a que los estudiantes desarrollen competencias abordando las situaciones de aprendizaje y el aprendizaje significativo.

2. Pues los países del primer mundo categóricamente afirman que: "Parte de la razón por la que en la actualidad la competencia se considera un asunto de tan inmensa importancia potencial, quizá sea por época de grandes e intensos cambios tecnológicos que están reconfigurando radicalmente los mundos socioeconómicos en los que operan las competencias y que los ciudadanos del siglo XXI deben adaptarse a esta nueva realidad".
3. Promover una mejor articulación entre los objetos de estudio cognitivo (conocimiento teórico) y los objetos operativo socio-profesionales.

4. Debemos comprender la diferencia, de ser competente que se refiere a capacidades que aun siendo operativas, se encuentran articuladas sustantivamente con distintas formas del saber; ser competidor en cambio, refiere a un rol concreto dentro de unas relaciones sociales de ganar-perder.
5. Evitar por todos los medios a convertirnos en simples reproductoras de las habilidades operativas que las empresas requieren para competir.

6. Eduardo Arias, frente a estas realidades y en oposición al modelo operativo empresarial, sugiere dejar de lado la competitividad con su subrayado laboral e individualista para desarrollar competencias que enfatizan el aprendizaje personal y en colaboración.
7. Tener presente que, se aprende algo cuando el sujeto asimila información de la realidad a determinadas estructuras en el cerebro que luego permiten, a partir de la evocación de esa información incorporada, comprender nuevas realidades.
8. Definitivamente el aprendizaje no es trivial. Sabemos que al aprender, el ser humano se transforma, si no fuera así, la evolución y la civilización no se explicarían.
9. Los conocimientos deben ser construidos por el propio estudiante pues el ser humano aprende significativamente sólo aquello que percibe como necesario para la sobre vivencia o el desarrollo.
10. Un aprendizaje suele darse cuando los contenidos nuevos son asimilados o interrelacionados con los conocimientos previos.

Ambas tienen como eje de su reflexión al sujeto y sus estructuras afectivo-cognitivas desde las cuales entienden y resuelve la realidad.

11. La profundidad con la que el lenguaje hablado y escrito ha permitido heredar y desarrollar, generación tras generación y a través de toda la historia de la humanidad, un gran porcentaje de los significados que le son relevantes al ser humano? No se niegan las virtudes de la acción y del poder que tiene para promover la construcción del conocimiento significativo al poner en contacto directo el aparato cognitivo con los hechos mismos de la realidad, pero abrigamos la sospecha de que esta postura, llevada al extremo, pierde de vista otros elementos fundamentales.


Luego entonces, parece que cuando hablamos de situar el aprendizaje, hay que dar demás del lugar concreto donde se puede acceder a los problemas, otras realidades de distintos tipos que deben ser consideradas como parte fundamental de ese sitio donde se ha de ubicar el aprendizaje. No todo sitio, cognoscitiva hablando, es un lugar físico y concreto, ni la acción humana es simple actividad.

En este sentido, la definición que el propio Pérrenoud da de competencia de hecho le otorga un valor relativo a los conocimientos: "definiré una competencia –afirma él- como una capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos, pero que no se reduce a ellos". Él considera que los conocimientos “son representaciones de la realidad, que hemos construido y recopilado de acuerdo a nuestra experiencia y a nuestra formación" y por ello establece una diferencia sustantiva entre estos y aquellas, ya que las competencias, para él, sólo "utilizan, integran, movilizan conocimientos".
[1]
Por otro lado, las competencias tampoco son únicamente patrones de comportamiento operativo u organizacional desprovistos de pensamiento y reflexión como a veces las definen determinados modelos educativos o laborales[
2]. Barnett, por ejemplo, al hacer una crítica al NCVQ (Nacional Council for Vocational Qualifications) que es un marco británico para la sistematización de la educación que hace énfasis en la competencia y los resultados, señala que “el desafío ontológico final que se puede plantear contra el
planteamiento del NCVQ es que no ofrece una explicación seria para la relación entre pensamiento y acción. Al estar interesado en la acción y el comportamiento como tales –sigue afirmando él-, deja de lado por completo, al menos en la vida profesional, el modo como la acción se carga de pensamiento, de acción y comprensión”.
[3]
Otros autores, aunque miran las competencias en términos de acción, le otorgan sin embargo a los conocimientos, los valores, las habilidades y las actitudes una importancia sustantiva como atributos intrínsecos de tales competencias. Así, por ejemplo, “Gonczi definió a la competencia como una serie de atributos (conocimientos, valores, habilidades y actitudes) que se utilizan en diversas combinaciones para llevar a cabo tareas ocupacionales”.
[4] De hecho, este mismo autor en 1994 “acuñó el enfoque de competencia integral u holístico, definiéndolo como una compleja estructura de atributos (conocimientos, actitudes, valores y habilidades) necesarios para el desempeño en situaciones específicas”.
[5] En tal enfoque, Gonczi concibe las competencias integrales y holísticas como una imbricada estructura cognitivo-ocupacional que “integra y relaciona atributos y tareas, que permite que ocurran varias acciones intencionadas simultáneas, (y) toma en cuenta el contexto (y la cultura del lugar de trabajo) en el cual tiene lugar la acción
concibe Gonczi- incorporar la ética y los valores como elementos del desempeño competente”.
[6]
De forma parecida, también Pérrenoud asume que las competencias profesionales –por ejemplo en el campo de la medicina- son altamente complejas y exigen mucho más que unas determinadas capacidades operativas: "Las competencias clínicas de un médico van mucho más allá de una memorización segura y de recordar oportunamente las teorías pertinentes, al menos cada vez que la situación sale de la rutina y exige relacionar, interpretar, interpolar, inferir, inventar, en suma, realizar operaciones mentales complejas cuya organización sólo puede construirse en la realidad, de acuerdo a saberes y esquemas del experto así como según su visión de la situación”.
[7] Lo mismo podría decirse de un ingeniero, de un abogado, de un arquitecto, etc. En este mismo sentido, para Pérrenoud, las competencias de un profesional o experto, “van más allá de la interpretación operatoria, se basa en modos heurísticos o analogías propias de su dominio, en formas de pensar intuitivas, en procedimientos de identificación y resolución de cierto tipo de problemas, que aceleran la movilización de los conocimientos pertinentes
“Competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”.
[8]
Coincidimos con Pérrenoud en que es el problema el que obliga a organizar los conocimientos pero diferimos en la connotación peyorativa que le otorga al discurso. En este sentido recordamos la crítica expresada por Ausubel: “pocos recursos pedagógicos de nuestro tiempo han sido repudiados de una manera más inequívoca por los teóricos educativos que el método de la enseñanza expositiva verbal. En muchos círculos está de
moda caracterizar el aprendizaje verbal como una simple recitación y memorización de hechos aislados y rechazarlo con desdén como una reliquia arcaica de una tradición educativa desacreditada".
[9] Plantea, a diferencia de Pérrenoud y en general de los modelos educativos basados en el desarrollo de competencias, que el aprendizaje se encuentra dentro de un continuo que va de la memorización a la significación y del discurso al descubrimiento, y no bajo la exigencia de tener que optar en una realidad educativa dicotomizada: "Tanto la dimensión memorista->significativo como la dimensión recepción->descubrimiento del aprendizaje existen en un continuo en lugar de tener una naturaleza dicotómica".
[10] Ausubel funda sus afirmaciones en el análisis y la reflexión desarrollados por él a propósito de tres graves falacias educativas:
"…con frecuencia se sostiene que los conceptos y las generalizaciones de carácter abstracto son formas de verbalismo vacío y carente de sentido a menos que el estudiante los descubra de una manera autónoma a partir de su propia experiencia concreta, empírica y de resolución de problemas. En mi opinión, el análisis detenido de esta proposición revela que se basa en tres graves falacias lógicas: 1) considerar el método de aprendizaje verbal como una técnica de ; 2) la tendencia predominante a confundir la dimensión recepción-descubrimiento del proceso de aprendizaje con la dimensión memorista-significativo; y 3) la generalización injustificada de las condiciones evolutivas distintivas del aprendizaje y del pensamiento en la infancia, la adolescencia y la vida adulta".[
11]
el aprendizaje verbal basado en la recepción no tiene que ser necesariamente memorista o pasivo (como suele ocurrir con tanta frecuencia en la práctica educativa real), (…) y que el aprendizaje basado en el descubrimiento también puede ser de naturaleza memorista, como suele ocurrir en la mayoría de las aulas".
[12] En muchos casos, el discurso también puede, y de hecho lo hace, contribuir importantemente al desarrollo de las competencias, por tanto no creemos que optar por la capacitación como el medio ideal para el desarrollo de capacidades operativas tenga que excluir el discurso expositivo de forma tan radical como sugiere Pérrenoud .
La literatura se refiere insistentemente a la relación entre las competencias en tanto estructuras cognitivo-operativas complejas y los saberes en tanto unidades de comprensión y acción real. A este respecto conviene analizar y reflexionar la naturaleza de tales saberes y la forma como éstos se movilizan una vez que el sujeto entra en relación con la realidad que demanda de él determinados desempeños, ya que no hemos encontrado en los textos teóricos revisados una definición unívoca de tal noción, ni se nos ha explicado todavía en detalle como sucede la movilización referida.
“los saberes”, entender tales saberes como unas ciertas unidades cognitivas que nos permiten, sobre todo, comprender la realidad y actuar en consecuencia de una determinada manera. Por ello nos identificamos
que la habilidades, los valores y las actitudes sean en el fondo conocimientos de distinto tipo, sino más bien que tanto las habilidades como los valores y las actitudes, contienen en su seno conocimientos a partir de los cuales se manifiestan en las actuaciones de los sujetos.
Pérrenoud afirma que "la construcción de competencias es inseparable de la formación de modelos de movilización de conocimientos de manera adecuada, en tiempo real, al servicio de una acción eficaz”
[13], está dando por hecho dos supuestos. En primer lugar que toda construcción de competencias está fundada en conocimientos previamente existentes en el propio sujeto, y en segundo lugar, que tales conocimientos se ven movilizados a través de modelos pero a partir de la acción que los demanda a fin de que el sujeto se desempeñe eficazmente.
"Una competencia se reconoce al relacionar de manera adecuada los conocimientos previos con un problema".
[14]
puede estar orientada a satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o alcanzar objetivos, pero siempre y necesariamente demandará de la estructura cognitiva del sujeto
conocimiento Comprender
Al respecto, Pérrenoud plantea: "¿una competencia es un simple esquema? Diría más bien que una competencia organiza un conjunto de esquemas. Un esquema es una totalidad constituida, que sirve de base a una acción o a una operación singular, mientras que una competencia de cierta complejidad pone en práctica varios esquemas de percepción, de pensamiento, de evaluación y de acción, que sirven de base a inferencias, anticipaciones, transposiciones analógicas, generalizaciones, al cálculo de las probabilidades, al establecimiento de un diagnóstico a partir de un conjunto de indicios, a la investigación de informaciones pertinentes, a la formación de una decisión, etc.".
[15]
Siguiendo el pensamiento de Pérrenoud en el marco constructivista de Piaget, postulamos que la competencia se desarrolla como consecuencia del proceso de adaptación del ser humano a través precisamente de la reorganización de sus esquemas
el estudiante tiene que estar enfrentado a situaciones problemáticas cuyas exigencias de acción lo obligan a movilizar sus viejos conocimientos en pos de unos nuevos, reorganizando así sus propios esquemas de acción, es decir, que el aprendizaje que mejor desarrolla las competencias es un aprendizaje que se encuentra situado.
Hasta ahora hemos llegado a la idea de que las competencias se desarrollan gracias a la existencia de unos conocimientos previos, de una estructura cognitiva que los moviliza y una situación problemática que desencadena el proceso una vez que el sujeto ha elegido, la acción, resolver la situación a la que se enfrenta. En el marco constructivista de Piaget, ello constituye un sistema que implica lo que él mismo llama las invariantes funcionales, es decir, la organización de los esquemas y el proceso de adaptación con sus dos caras: la asimilación y la acomodación.
el sujeto asimila transformándose a sí mismo, acomodándose al mismo tiempo que asimila, diría Piaget. En este sentido, debemos entender el aprendizaje con “h” intermedia: aprehendizaje. Ya Flavell, interpretando a Piaget, lo ha señalado con claridad: "la aprehensión de la realidad es siempre una construcción asimilativa efectuada por el sujeto tanto como una acomodación del sujeto.
Wertsch, interpretando a Vigotsky a propósito del aprendizaje de las herramientas psicológicas, postula: "los individuos se (un término posteriormente utilizado por Leontiev, 1959) de esos instrumentos de mediación".
[16] El propio Ausubel, hablando del aprendizaje significativo, clarifica esta misma cuestión de manera que no nos deja ya duda alguna: "el término también tiene el significado más usual y general de de nuevos significados (conocimientos
Ahora bien, es a través de estas operaciones de aprendizaje, en el mismo sentido que lo hemos venido analizando, que el sujeto se construye a sí mismo prácticamente desde que es un bebé. "En un principio, como ya se dijo, el bebé –afirma Flavell- no conoce el yo ni el mundo como entidades distintas y separadas; sólo experimenta una mezcla de sentimientos y percepciones que acompañan a lo que un observador adulto calificaría de contactos entre sus acciones y los objetos exteriores. En realidad, la cognición comienza en la frontera entre el yo y el objeto, y con el desarrollo invade al yo y al objeto a partir de esta 'zona de indiferenciación' inicial".
[17] De ahí que el mismo afirme luego: "El sujeto es concebido como una entidad siempre organizada que acomoda sus esquemas (las
El aprendizaje significativo es lo que un estudiante hace o deja de hacer a propósito de unos contenidos temáticos, pero sobre todo, de lo que está ya presente en su umbral de desarrollo como necesidad personal de adaptación a su propio mundo. Tampoco creemos que cambiar el término de mediación por otro muy común en la educación, facilitar, modifique sustantivamente lo aquí afirmado.
Carl R. Rogers“No podemos enseñarle a nadie directamente, sólo podemos facilitar su aprendizaje”
[18], y constituyen el núcleo fundamental de la noción de facilitación de éste y otros enfoques educativos humanistas.
Aprendizaje situado Se trata de: 1) el interés del estudiante por aprender algo; y 2) las posibilidades reales que tal estudiante tiene para acometer con éxito la tarea de construir un determinado conocimiento
[19].
situar el aprendizaje, implica favorecer el descubrimiento, por parte del estudiante, de su verdadero interés por aprender algo, pues sin este reconocimiento, tanto el estudiante como el maestro se pueden estar equivocando tanto en el fin como en el modo de aproximarse a la construcción del conocimiento en tanto tarea educativa.
importancia fundamental que tiene para la educación, ubicar el corazón del proceso de enseñanza-aprendizaje en la acción, en tanto que es en ella que la construcción de conocimientos se garantiza al poner en conflicto cognitivo la organización de los esquemas de entendimiento de la realidad que todo estudiante tiene como estructura fundamental para orientar su propia y muy personal adaptación a la vida; también debido a que es en la acción y no sólo en el pensamiento, que el estudiante opta por un modo de estar en el mundo al aprehenderlo con “h”, al apropiarse de él de un modo específico; y finalmente, porque es en la acción que el conocimiento toma un sentido singular y propio para cada estudiante.

El hecho de que el desarrollo de las competencias esté referido a satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos, y por ello tal desarrollo esté orientado a enfrentar al estudiante a este tipo de situaciones problemáticas, sólo muestra una cara del proceso. Elegir la acción que habrá de desarrollar la competencia pensando en la zona de desarrollo próximo, refiere a la viabilidad de tal acción como movilizadora de la organización de los esquemas involucrados; y pensar en el verdadero interés del estudiante, refiere por lo menos a dos cuestiones importantes: por un lado al contenido de aquellas acciones que pueden llamar la atención afectiva del estudiante y por tanto disparar su motivación, pero también al fin ulterior que el estudiante quiere darle –epistemológicamente hablando- al conocimiento que habrá de construir[
20]. Esta es la otra cara del proceso.
Finalmente, queremos cerrar este trabajo expresando que, más allá de los resultados y hallazgos obtenidos en esta investigación, nos parece que el desarrollo de competencias socio-profesionales –cualesquiera que éstas sean-, en el ámbito del aprendizaje significativo y situado, no exime a maestros, estudiante y funcionarios universitarios por igual, de la responsabilidad fundamental que toda educación universitaria pensamos contiene en su seno. La formación de profesionistas no está al servicio de las profesiones, sino que éstas y aquellos, se deben a una sociedad, y ésta, encuentra su sentido más profundo si en vez de mirarse a sí misma sólo como colectividad productiva, se mira como el proceso mismo de humanización de la especie.



Conclusiones:
Para lograr formar competidores es necesario comprender cuales son los elementos o factores que nos permitan promover el aprendizaje por competencias y tener presente que ningún elemento que se promueva aisladamente logrará la transfomación del las nuevas tendencias educativas.
Es básico comprender la importancia del contenido que llame la atención y despertar la motivación y ello estaremos dando un paso adelante en el cambio, sin menospreciar los demás factores como las habilidades, destrezas, valores y la interacción de sus conocimientos previos y todo ello relacionado con su entorno.
El aprendizaje no puede ser trivial pues al contrario es muy complejo por todos los factores que interactuán para su desarrollo.